Sexo y reproducción

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Sexo y reproducción

Mensaje  Involuci el Dom Oct 12, 2008 8:47 pm

En nuestra sociedad hay un gran mito sobre el sexo. Es el mito de que su única finalidad es la reproducción.

Muchos animales practican el sexo sin ninguna finalidad reproductiva. Todo indica que la evolución posibilitó otras funciones para el sexo, además de la mera reproducción. Los seres humanos no tienen intervalos de tiempo muy grandes entre sus periodos de fertilidad, mientras que otros primates generalmente presentan estos intervalos luego de varios años. Sin embargo, los seres humanos del sexo femenino se sienten dispuestos a tener sexo cuando no están en el periodo fértil, así sucede también con los bonobos hembra. Todo indica que el comportamiento sexual estaba alterándose bien antes del surgimiento del ser humano. Él heredó algunos de esos cambios, y otros él mismo los introdujo.

Si el comportamiento sexual fuese seleccionado sólo por su función reproductiva, formas de sexo donde la reproducción es imposible probablemente no serían seleccionadas, como el sexo anal, oral y homosexual. Estas formas de sexualidad son encontradas en todas las poblaciones humanas y en algunos primates, lo que indica que no son exclusivamente creaciones culturales sino, en su mayoría, características biológicas de los seres humanos.

Si el sexo fuese únicamente para la reproducción entonces el organismo humano probablemente no habría desarrollado el clítoris, cuya función es dar placer. El orgasmo femenino es probablemente singular en nuestra especie. Elisabeth A. Lloyd (1) argumentó que el orgasmo femenino es una característica que no fue seleccionada por su función para la reproducción.

La teoría actual sobre la sexualidad de los bonobos, que es sorprendentemente parecida a la nuestra, es que ellos encuentran en el sexo una forma más eficiente de disipar las tensiones sociales. En vez de recurrir a la violencia, como los chimpancés, los bonobos tienen relaciones sexuales con entusiasmo. Los bonobos también besan usando la lengua y hacen sexo frontal, anal, oral y homosexual. Todo eso sin violencia, sumisión o restricción jerárquica.

Algunos pueden contra-argumentar que aunque la finalidad biológica del sexo en nuestra especie no sea necesariamente la reproducción, ella ‘debería’ limitarse a eso. Eso indica un argumento moral que parece ser el siguiente: Si permitiésemos que el sexo tenga otros fines que no sean la reproducción, él será vulgarizado y perderá todo su sentido. O aún un simple: “Eso es un error porque contradice mi sistema moral”. Este caso ni si quiera es necesario analizar, porque es puro moralismo. Pero el otro está abierto a la discusión.

La banalidad del sexo, que es la pérdida de la selectividad de los compañeros, es una modificación de la conducta causada por la masificación. Cualquier mamífero en ambientes encerrados tiende a banalizar sus comportamientos sexuales. Los bovinos, por ejemplo, son naturalmente muy selectivos en cuanto a sus compañeros. El ganado forzado a vivir en espacios encerrados tendrá un comportamiento sexual vulgarizado. Lo que causa la banalización del sexo no es una característica biológica de los seres humanos. Al contrario, es la negación de la naturalidad humana lo que causa la vulgaridad.

La masificación no es creada por un instinto humano, ya que no se encuentra en todas las culturas humanas. Sólo se encuentra en nuestro modelo social. Por no ser creada por un instinto, ella no puede ser eliminada por medio de la supresión de los instintos. Reducir la sexualidad humana al deber de la reproducción es un moralismo. No tiene cualquier justificación práctica.

En términos prácticos, la tendencia a la propagación de la castidad en lugar de la educación sexual no ha disminuido, pero ha aumentado los problemas relacionados a la sexualidad. “Los programas educativos, no de represión sino de nociones básicas sobre sexo, por su parte, demuestran dos efectos: no aumentan la actividad sexual precoz entre los jóvenes, y reducen de dos tercios a la mitad la incidencia de embarazo indeseado, aborto ilegal y ETs”. (2)

La lucha por la libertad sexual, que se basa en la disociación entre sexo y reproducción, no es una lucha ideológica, es una lucha por la naturalidad humana. Métodos para evitar el embarazo siempre fueron conocidos y usados por la humanidad. Los llamados ‘defensores de la vida’, que luchan contra tales métodos o a favor de la castidad, están defendiendo la vida en un sentido religioso. Están pensando en el sexo como algo estrictamente mecánico, e ignorando sus sentidos más profundos. O lucharán por una castidad que viola los instintos humanos de atracción sexual, o lucharán por la sobrevaloración de la reproducción, como si el sentido cuantitativo de la vida superase el sentido cualitativo.

(1) Filósofa y profesora de biología, autora del libro El orgasmo femenino: parcialidad en la ciencia de la evolución.
(2) Renato M. Y. Sabbatini, professor de Unicamp.

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Traducido de: http://umanovacultura. blogspot.com/2007/09/sexo-e-reproduo.html

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